El Ministerio del Interior de Marruecos rechazó cualquier responsabilidad por el masivo flujo de migrantes de la semana pasada hacia Ceuta a través del rompeolas de Tarajal. El domingo por la noche, el departamento atribuyó la crisis a una combinación de varios factores: la actividad de las redes de contrabandistas de migrantes y la desinformación en las redes sociales, que surgió tras una decisión del Tribunal Supremo a principios de julio.
En un comunicado publicado por la agencia marroquí MAP, Rabat se definió como un socio «fiable». El documento subraya que el flujo de migrantes no fue resultado de «circunstancias espontáneas ni factores aleatorios», sino consecuencia de «la explotación malintencionada del espacio digital y la actividad de las redes de contrabandistas de migrantes», así como «la difusión de información engañosa y de interpretaciones incorrectas que acompañaron a las recientes decisiones adoptadas por los órganos judiciales españoles».
Declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores de España
Esta información fue también expresada el lunes por el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, durante una entrevista en RTVE. «En las redes sociales se observó una actividad inusual que amplificaba y distorsionaba la decisión del Tribunal Supremo», declaró Albares. Calificó a Marruecos como un socio «fiable» y valoró altamente su «colaboración» en la devolución de estas personas al territorio marroquí.
Según Albares, «la gran mayoría de las personas que cruzaron la frontera» ya han sido devueltas. Añadió que Marruecos «desde el primer momento» ofreció «su colaboración para intentar evitar este flujo de personas y, sobre todo, para que fueran devueltas de inmediato, como está ocurriendo ahora». El jefe de la diplomacia también aseguró que «todos los que cruzaron la frontera ilegalmente» serán devueltos a Marruecos, y acusó a otros gobiernos europeos, así como a los partidos PP y Vox, de «deslealtad».
Datos sobre los migrantes y compromisos de Marruecos
Además, el gobierno marroquí informó que 11 personas murieron en sus aguas, la mayoría de las cuales se ahogaron al intentar llegar al territorio español. Evaluó el número de personas que participaron en el cruce en 40.000, una cifra menor que la utilizada por las autoridades españolas. También se señala que se denegó la entrada a 1.135 personas en Melilla.
Marruecos confirmó su compromiso en la lucha contra la migración ilegal y pidió una distribución más justa de la responsabilidad en la gestión de los flujos migratorios. En el comunicado se subraya que el país «seguirá siendo, como esperan sus socios, un socio fiable y responsable, dedicado a fortalecer la cooperación y coordinación internacional en la lucha contra la migración irregular y el contrabando de migrantes».
Fuente: La Vanguardia



