Los planes de la UE para profundizar su asociación con Canadá, destinados a ayudar al país a afrontar la guerra comercial con EE. UU., han recibido el respaldo de gobiernos de todo el espectro político, incluidos aquellos que suelen evitar la confrontación con la administración de Donald Trump. Los embajadores de los 27 países miembros del bloque discutieron esta iniciativa en Bruselas el miércoles, pocas horas después de que la Casa Blanca prohibiera la importación a EE. UU. de productos lácteos, alcohol y motocicletas canadienses como parte de una escalada en el conflicto arancelario.
Según dos personas conocedoras de las negociaciones confidenciales, la UE pretende fortalecer sus vínculos con Canadá en los ámbitos de la tecnología, el comercio y las materias primas críticas. A pesar del riesgo de que estas acciones sean interpretadas como un apoyo a Canadá en su disputa con Washington, ningún Estado miembro expresó objeciones.
La Comisión Europea y el Consejo Europeo presentaron conjuntamente los preparativos para la cumbre con Canadá, prevista para los días 29–30 de octubre. En ella, las partes planean abordar nuevas áreas de cooperación, incluyendo tecnología, investigación e innovación, la extracción de metales raros valiosos y la eliminación de barreras comerciales.
Perspectivas de una cooperación más profunda
Un tercer diplomático, al tanto de los preparativos de la cumbre, señaló que existe «muy fuerte apoyo» a los esfuerzos de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para acercarse a Canadá. Esto incluye a países que tradicionalmente buscan mantener lazos estrechos con la administración de Donald Trump, como la Italia de Giorgia Meloni, la República Checa de Andrej Babiš y la Eslovaquia de Robert Fico.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, comparecerá la próxima semana ante el Parlamento Europeo. Su visita forma parte de la campaña canadiense para reducir su dependencia de EE. UU. y crear un grupo de países democráticos que apoyen el libre comercio. Como señaló un alto representante de la UE, la visita debe «demostrar de forma clara la intención y el deseo de ambas partes de profundizar la asociación».
Entre las áreas bajo estudio se encuentran la participación de Canadá en el programa de intercambio estudiantil Erasmus, la coordinación en materia de seguridad y defensa en el Ártico, así como la cooperación en la industria militar. No obstante, aún no se ha acordado una asociación amplia y los funcionarios subrayan que las conversaciones se encuentran en una etapa inicial.
Por ahora, el objetivo es demostrar la voluntad política de profundizar la cooperación e identificar las áreas en las que la UE y Canadá pueden colaborar más estrechamente. Se espera que Mark Carney detalle pasos concretos durante su intervención.
La Comisión Europea también prepara una política ártica actualizada, cuya presentación está prevista para el 20 de octubre. El documento ha recibido un nuevo nombre, North Neighbourhood and Arctic Strategy, para reflejar su mayor alcance geográfico.
Ursula von der Leyen regresó recientemente de Groenlandia y declaró que Europa quiere «involucrarse más activamente en los asuntos del Ártico». Por ello, esta región podría convertirse en un punto clave para alinear las prioridades estratégicas de Bruselas y Ottawa.
Según un representante de la UE, la mención a Canadá en el discurso de Ursula von der Leyen podría referirse a cuestiones de seguridad, incluida una posible iniciativa de seguridad ártica. Otro representante de la UE señaló que la cooperación en la región podría ir mucho más allá de la defensa.
Entre las posibles vías de colaboración se incluyen las materias primas críticas, los cables submarinos y el equipo especializado para operar en altas latitudes, como rompehielos y otros buques capaces de navegar en condiciones árticas.
Otro punto de coincidencia es el transporte marítimo ecológico. En este aspecto, las posiciones de la UE y Canadá difieren significativamente del enfoque de EE. UU., que se ha opuesto a la descarbonización del sector naviero.
Fuente: Politico



