La agencia S&P Global Ratings anunció el miércoles la subida de la calificación de deuda de Argentina de CCC+ a B-. Los analistas consideran que esta decisión puede contribuir a una mayor disminución del riesgo país y a ampliar el círculo de inversores que pueden adquirir deuda argentina.
S&P declaró que la mejora refleja una menor vulnerabilidad macroeconómica y una mayor capacidad del gobierno para cumplir con sus obligaciones de deuda en los próximos años. La noticia fue difundida de inmediato en las redes sociales por el presidente Javier Milei, el ministro de Economía Luis Caputo y otras autoridades oficiales.
Factores de mejora y perspectivas económicas
La mejora de la calificación saca a Argentina de la categoría de alto riesgo de impago y se alinea con la decisión tomada por Fitch Ratings en mayo, que también elevó la calificación del país a B-. El pronóstico de S&P sigue siendo «estable».
S&P explicó que la mejora se debió a una combinación de superávit fiscales, disminución de la inflación, recuperación gradual de las reservas internacionales y un acceso más amplio a fuentes de financiamiento privadas y multilaterales. La agencia destacó que las medidas de austeridad fiscal y otras acciones han mejorado el acceso del gobierno a la financiación voluntaria en los mercados de capital y a los préstamos de organismos oficiales.
Este acceso mejorado a la financiación tiene como objetivo cubrir las importantes necesidades de servicio de la deuda comercial en moneda extranjera durante los años 2026 y 2027. S&P subrayó que el gobierno ha logrado restaurar parte de su perfil de liquidez mediante la emisión de deuda en dólares en el mercado local, acuerdos de financiación con bancos internacionales y garantías otorgadas por organizaciones multilaterales para la refinanciación de vencimientos. También se destacó la acumulación de reservas por parte del Banco Central (BCRA), cuyas compras en los primeros cinco meses del año, según las estimaciones de S&P, superaron los 10.000 millones de dólares estadounidenses.
El cambio de calificación es especialmente relevante, ya que el Ministerio de Economía trabaja en la regulación del frente financiero antes del próximo período electoral, buscando ampliar gradualmente el acceso al crédito internacional. S&P confirmó que la mejora de la liquidez externa y la consolidación fiscal reducen el riesgo de que el país tenga que recurrir a la reestructuración de la deuda o a operaciones que la agencia pueda considerar canje compulsivo.
La agencia espera que la combinación de políticas fiscales, monetarias y cambiarias permita al gobierno hacer frente a estos desafíos sin incurrir en impago o reestructuración de la deuda según las definiciones de S&P. El pronóstico estable refleja la expectativa de que el gobierno mantendrá el programa de equilibrio fiscal y que el BCRA continuará fortaleciendo sus reservas, lo que permitirá mantener el crecimiento económico y la desaceleración de la inflación.
sector energético y potencial futuro
A pesar de los cambios positivos, S&P advirtió que persisten importantes vulnerabilidades, como las reservas netas aún reducidas, la alta inflación, la volatilidad del tipo de cambio y la debilidad institucional histórica del país. La agencia prevé que la economía crecerá un 2,7% en el año 2026 y aproximadamente un 3% anual en los años siguientes. S&P estimó que la inflación media disminuirá al 32% este año y descenderá desde el 42% en el año 2025, acercándose gradualmente a dígitos de un solo dígito hacia finales de la década.
El informe dedica un capítulo aparte al sector energético, que se define como uno de los factores clave de la mejora estructural de la solvencia de Argentina. S&P estimó que el sector energético puede generar un superávit comercial de aproximadamente 10.000 millones de dólares estadounidenses en el año 2026, relacionado con el desarrollo de Vaca Muerta. En el año 2024, el sector energético registró un superávit comercial de 5.900 millones de dólares estadounidenses.
Fuente: LA NACION

