En India ha estallado un escándalo político y social tras la eliminación de los huevos del menú de los comedores escolares en Bengala Occidental. La decisión de dejar de servir huevos en los comedores escolares de este estado del este del país ha generado preocupación por una posible disminución en la asistencia a clases. Al mismo tiempo, algunos interpretan esta medida como un intento de favorecer las tradiciones hindúes en detrimento de la comunidad musulmana.
La controversia se originó por la decisión del partido Bharatiya Janata (BJP), que ganó las elecciones locales en mayo, de encargar la preparación de alimentos para los estudiantes de las escuelas públicas del estado al movimiento hindú Hare Krishna (ISKCON). Las cocinas de este movimiento son exclusivamente vegetarianas, y el mes pasado eliminaron los huevos de sus menús, ya que en India a menudo se consideran un producto de origen animal. Ahora, los platos se basan únicamente en proteínas vegetales. Este cambio adquirió rápidamente un tinte político, dado que el 30% de la población del estado es musulmana, un grupo que tradicionalmente consume pescado, carne y huevos, mientras que muchos hindúes prefieren el vegetarianismo.
Motivos políticos y acusaciones religiosas
La diputada de la oposición local Dola Sen afirmó: «El gobierno del BJP está tratando de imponer menús vegetarianos a los estudiantes». Su partido, el Trinamool Congress (TMC), que ha gobernado durante mucho tiempo Bengala Occidental, ha utilizado activamente el tema de la alimentación escolar en su campaña electoral. La exjefa del ejecutivo Mamata Banerjee ha advertido repetidamente que sus oponentes buscan prohibir la carne, el pescado y los huevos. El BJP ha negado estas acusaciones, y sus candidatos han aparecido públicamente sosteniendo pescado en las manos.
Desde que Narendra Modi asumió el poder en 2014, su partido ha sido acusado de intentar «hinduizar» India, en oposición a la minoría musulmana. Este esfuerzo se ha manifestado en varios estados del país a través de restricciones al consumo de carne de res, ya que la vaca es un animal sagrado en el hinduismo. En diversos estados, estas restricciones han ido acompañadas de ataques y linchamientos contra carniceros musulmanes, algunos de los cuales han resultado en muertes.
Por otro lado, datos oficiales del año pasado mostraron que en el estado de Karnataka, en el suroeste del país, el nivel de asistencia escolar aumentó del 93,5% al 98,97% tras la extensión de la distribución de huevos a seis días a la semana.
Debates sobre el valor nutricional y alternativas
El movimiento Hare Krishna es uno de los principales proveedores de comedores escolares en India. Sus almuerzos gratuitos son a menudo la única comida diaria que reciben millones de niños pobres en el país más poblado del mundo, donde viven alrededor de 1.500 millones de personas. Un estudio publicado en 2021 por el Instituto Internacional de Investigación de Políticas Alimentarias mostró que este programa ha reducido significativamente los retrasos en el crecimiento de los niños indios.
La decisión de eliminar los huevos del menú generó de inmediato preocupación entre pediatras y dietistas. Radharaman Das, portavoz de Hare Krishna, refutó: «Muchas personas se equivocan al pensar que los huevos son la única fuente posible de proteínas». Mencionó la soja, el queso y las lentejas como alternativas reconocidas, y añadió: «Garantizamos que las proteínas y vitaminas que los niños obtenían de los huevos se reemplazan en cantidades equivalentes o incluso mayores en todos nuestros menús». El ministro local de educación pública, Dipak Barman, también declaró: «Muchas personas en nuestro país viven muy sanamente siendo vegetarianas».
Sin embargo, este argumento no convenció a los científicos. La doctora Silvia Karpagam le dijo a la revista Frontline que «los sustitutos de las proteínas animales no tienen el mismo valor», y que «el huevo es la fuente de proteína de referencia». Enfatizó: «En cuanto a la nutrición, hay que discutir basándose en hechos, de lo contrario el país corre el riesgo de enfrentarse a un grave problema de nutrición y salud pública».
Fuente: Libération



