La presidenta del Tribunal Penal Internacional (TPI) Tomoko Akane instó a Japón a resistir los intentos de Estados Unidos de presionar a los países miembros del tribunal para que abandonen la organización. Subrayó que el respaldo de Tokio es esencial para garantizar el futuro del TPI.
Hablando ante periodistas en Tokio mediante videoconferencia, Akane pidió a Japón, el mayor donante financiero del TPI, que mantenga su apoyo al tribunal en este momento crítico. «Japón ha considerado durante mucho tiempo el imperio de la ley como la piedra angular de su diplomacia. Por eso, tanto yo como la comunidad internacional depositamos grandes esperanzas en Japón», declaró Akane, ciudadana de Japón.
Asimismo, solicitó que Japón centre sus esfuerzos en respaldar a los países vecinos que forman parte del TPI, de modo que no cedan a la nueva campaña de EE.UU. y no opten por abandonar la corte.
La campaña de EE.UU. y sus consecuencias
La administración del presidente de EE.UU. Donald Trump intensificó la semana pasada la ofensiva contra el tribunal en La Haya**, imponiendo sanciones a Akane y a un alto jurista del TPI. Washington anunció que también reforzará sus esfuerzos para persuadir a otros países de que abandonen la institución. Hasta ahora, al menos cinco países ya han tomado esa decisión.
El primer ministro de Japón, Sanae Takaichi describió inicialmente la medida como «muy lamentable», pero recibió críticas de la oposición, de organizaciones de derechos humanos y de algunos diputados de su propio partido por no defender con mayor firmeza al tribunal.
El TPI fue creado por la comunidad internacional en 2002 para juzgar crímenes de guerra, genocidio y crímenes contra la humanidad. Estados Unidos no es miembro del tribunal. La reciente solicitud del TPI de emitir una orden de arresto contra el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aliado cercano de EE.UU., así como la investigación preliminar sobre militares estadounidenses en Afganistán, provocaron la ira de Washington.
«El papel de tornasol» para Japón
Akane recordó que Japón, que se incorporó al TPI en 2007, debe aprovechar sus estrechos vínculos con EE.UU. para convencer a Washington de que no recurra a medidas de mayor escalada.
«Los países, la gente y los medios afirman que esto es un papel de tornasol para las expectativas que se tienen de Japón… El apoyo activo de Japón al TPI en esta coyuntura contribuirá de forma decisiva a su supervivencia futura», subrayó. «Aquí es donde comienza el verdadero desafío», añadió Akane.
Fuente: Al Jazeera



