A mediados de mayo, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, alertó sobre nuevos intentos de Rusia de involucrar más activamente a Bielorrusia en la guerra. A estas declaraciones se sumó posteriormente un ultimátum para el desmantelamiento de los repetidores rusos, a lo que reaccionó el ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, prometiendo apoyo a Bielorrusia.
Ese mismo mes, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, el general Oleksandr Sirski, confirmó que la amenaza de acciones ofensivas rusas desde el territorio bielorruso es bastante real. Más tarde, Volodímir Zelenski enfatizó que Aleksandr Lukashenko debe tomar medidas concretas para desescalar la situación. Según sus palabras, a través de los servicios de inteligencia, el SBU y otras estructuras, se transmitieron mensajes a Lukashenko sobre la necesidad de demostrar acciones tangibles.
El ultimátum sobre los repetidores y la reacción del Kremlin
El pasado viernes, 19 de junio, el presidente de Ucrania informó que en el territorio de Bielorrusia operan repetidores utilizados para controlar los drones rusos. Le dio a Lukashenko una semana para desmantelarlos, advirtiendo que, de lo contrario, Ucrania lo haría por su cuenta. El Kremlin, por su parte, prometió apoyo a Bielorrusia, declarando su disposición a tomar «todas las medidas posibles».
A las últimas declaraciones de las autoridades ucranianas reaccionó Serguéi Lavrov. Durante las negociaciones con la participación de embajadores, afirmó que el objetivo de estas declaraciones es «involucrar a Bielorrusia directamente en el conflicto y expandir la geografía de las acciones de combate». El ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia también recordó el acuerdo entre Rusia y Bielorrusia, que está en vigor desde 2025.
«Si surge tal necesidad, estamos listos para tomar todas las medidas posibles previstas en el tratado para garantizar la seguridad de nuestro aliado», dijo Lavrov.
Fuente: Gazeta.pl

