El martes, todas las miradas estuvieron puestas en el Congreso de los Diputados, donde el gobierno tuvo que explicar oficialmente por primera vez las circunstancias del asalto masivo que ocurrió en Ceuta hace casi un mes. La ministra de Defensa, Margarita Robles, dejó muchas preguntas sin respuesta, pero enfatizó que los servicios de inteligencia habían hecho su trabajo en los días previos. Resumiendo su larga intervención, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) había cumplido con su trabajo y transmitido la información correspondiente, pero la responsabilidad recaía en otros. Sin nombrarlo directamente, Robles insinuó al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Uno de los principales debates tras la entrada ilegal de decenas de miles de personas a España fue el papel de los servicios de inteligencia. Durante toda la crisis, el ministro del Interior había afirmado que no hubo advertencias previas de lo que se avecinaba. Esta afirmación fue desmentida por numerosas fuentes, y Robles también la puso en duda el martes, aunque evitó un conflicto directo con su colega de gobierno.
«Operativamente en Ceuta, nuestras Fuerzas Armadas, los servicios de inteligencia y, evidentemente, el CNI hicieron el trabajo que era y es obligatorio para ellos, y que compartieron y analizaron junto con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y el personal de la delegación del gobierno», declaró la ministra en la comisión de Defensa del Congreso. También informó de que en la ciudad autónoma trabajan 25 agentes del CNI, aunque reconoció que el lugar exacto de su despliegue es secreto. Según ella, «monitorizan diariamente la situación en la región desde muchos puntos de vista». Robles reconoció que el secretismo de los servicios de inteligencia es una «carga», pero descartó que este factor se utilice para criticar su trabajo.
Detalles de las advertencias
Los grupos parlamentarios, tanto de la oposición como los socios del gobierno al inicio de la legislatura, exigieron a Robles más concreción y le pidieron que dijera claramente qué advertencias se recibieron y qué se hizo con ellas. La ministra no dio muchos detalles adicionales, pero insistió en que las advertencias no tienen por qué estar en informes escritos. Si existen tales documentos, son «secretos». En este contexto, recordó la reunión del 27 de julio entre el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y el delegado del gobierno, en la que ya se hablaba del aumento de los intentos de entrada por mar. Robles también informó de que dos días después, el 29 de julio, agentes del CNI transmitieron al delegado del gobierno, Miguel Ángel Pérez, información sobre una llamada para cruzar la frontera al día siguiente, aprovechando la celebración del Día del Trono en Marruecos.
Cronología y consecuencias
Además del trabajo de inteligencia, Robles presentó una cronología de los eventos del 30 y 31 de julio, así como de los días previos, basada en un informe del Estado Mayor de la Defensa. En él, la crisis se divide en tres fases: la concentración de migrantes, el asalto masivo y el retorno a Marruecos. Según datos del Ministerio de Defensa, el 90% de las personas que entraron ilegalmente en Ceuta regresaron voluntariamente. Esto significa que en la ciudad autónoma permanecen más de 7.000 personas que están allí de forma ilegal.
Como durante su visita a la ciudad autónoma dos semanas antes, Robles enfatizó que Ceuta y Melilla son territorio de España e insistió en que son «intocables». También se refirió al artículo 8 de la Constitución, que encomienda a las Fuerzas Armadas la tarea de defender la soberanía nacional y la integridad territorial. Al mismo tiempo, la ministra recordó que la vigilancia de las fronteras y los asuntos migratorios son competencia de las fuerzas de seguridad. Por lo tanto, el papel de los militares se limita a la vigilancia del territorio español, así como al apoyo de las medidas de contención y la presencia militar. Estas fuerzas fueron desplegadas el 30 de julio, y durante casi un mes la operación involucró a más de 3.000 militares.
Una de las preguntas que quedó sin respuesta después de la intervención de Robles fue qué provocó exactamente el asalto masivo. La ministra mencionó las redes sociales como uno de los medios de movilización de decenas de miles de personas, pero no identificó a los autores de los mensajes «desestabilizadores» que aprovecharon la decisión del Tribunal Supremo sobre la devolución de personas que cruzan la frontera a nado.
«De esta crisis debemos aprender lecciones y analizar lo que ha ocurrido y sus consecuencias. Muchas preguntas requerirán tiempo para ser aclaradas, y algunas nunca tendrán respuesta», reconoció, al tiempo que hablaba de la existencia de «partes interesadas que, probablemente, contribuyeron a esta crisis» o la utilizaron «con un claro objetivo político de desestabilizar no solo a España, sino también a la Unión Europea».
Al inicio de su intervención, Robles se disculpó con los habitantes de Ceuta. «Me solidarizo plenamente con ellos», declaró, pidiendo perdón a quienes se sienten abandonados. «Estamos con ellos y sufrimos con ellos, su angustia es también nuestra angustia. No están abandonados ni lo estarán», aseguró la ministra.
Fuente: ABC.es



