El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó a Teherán por las ejecuciones de manifestantes a niveles sin precedentes, señalando que Irán no puede financiar una parte importante de sus fuerzas armadas y que enfrenta una «crisis humanitaria de proporciones épicas».
Trump reiteró su condena a las ejecuciones en Irán, argumentando que la República Islámica ya no puede sostener financieramente a sus fuerzas armadas. En su cuenta de Truth Social el martes, escribió que «la República Islámica de Irán, en decadencia, no está pagando a una parte significativa de sus militares, mientras mata a manifestantes, incluso cuando no protestan, a niveles nunca vistos antes». Añadió que se trata de una «crisis humanitaria de proporciones épicas, que debe detenerse de inmediato».
Esta declaración se produjo pocos días después de que 32 países, entre ellos Francia, Reino Unido y Canadá, emitieran una declaración conjunta condenando el uso de ejecuciones por parte de Irán para suprimir la disidencia.
En enero, Trump advirtió que, de producirse nuevas ejecuciones, Estados Unidos adoptaría «medidas muy severas». Días después, afirmó que fuentes fiables le habían informado de la suspensión de las ejecuciones de «más de 800 manifestantes detenidos», aunque los funcionarios iraníes no confirmaron esa información. En abril, Trump informó que ocho mujeres iraníes, mostradas en una fotografía viral, habían sido condenadas a muerte y pidió su liberación. Al día siguiente, anunció que habían sido indultadas. Una investigación de Euronews Persian, citando a dos organizaciones independientes de derechos humanos, reveló que solo una de esas ocho mujeres, Beita Hemmati, había recibido efectivamente una sentencia de muerte. El mes pasado, Trump compartió material sobre las ejecuciones y, tras el asesinato del manifestante de 23 años Ghol-Mohammad Mohammadi, calificó a la República Islámica de «bárbara».
Aumento del número de ejecuciones en Irán
La preocupación internacional por el uso de la pena de muerte contra manifestantes en Irán ha crecido notablemente. El 12 de agosto, 32 países, incluidos Francia, Reino Unido y Canadá, emitieron una declaración conjunta condenando la aplicación de la pena capital por parte de la República Islámica para «suprimir la disidencia» y exigiendo el cese inmediato de las ejecuciones y la liberación de personas detenidas arbitrariamente.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, señaló que Teherán utiliza las ejecuciones para «generar miedo». Según Türk, desde el 19 de marzo de 2026 se han ejecutado al menos 56 personas por cargos vinculados a la seguridad nacional, de las cuales 27 están relacionadas con las protestas de enero. Además, indicó que más de 100 personas siguen bajo amenaza de ejecución.
El Centro Abdorrahman Boroumand, organización de derechos humanos iraní con sede en Washington, registró al menos 901 ejecuciones en Irán durante los primeros siete meses de 2026. De ellas, 56 estaban vinculadas a cargos políticos o a delitos contra la seguridad nacional, y al menos 29 estaban relacionadas con las protestas de enero.
Magnitud de las protestas y número de víctimas
Las protestas de enero de 2026 surgieron tras el colapso del rial iraní un mes antes y se extendieron rápidamente a más de 180 ciudades. Durante la represión de los días 8 y 9 de enero, las fuerzas de seguridad mataron a miles de personas. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán informó de más de 3.000 fallecidos; el relator especial de la ONU sobre Irán estimó al menos 5.000, mientras que grupos de derechos humanos y fuentes dentro de Irán consideran que la cifra real podría superar los 32.000.
Según Iran Human Rights y la organización Together Against the Death Penalty, en 2025 se ejecutó al menos a 1.639 personas en Irán, la cifra anual más alta desde 1989.
Fuente: Euronews



