Terremoto en Japón: 18 muertos y más de 100 heridos tras los temblores de magnitud 7,1

Un terremoto de magnitud 7,1 se registró el martes en la isla de Kyushu, en el suroeste de Japón, dejando al menos 18 muertos y más de 100 heridos. Así lo informó la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, quien señaló que «se han confirmado daños significativos, incluyendo víctimas, derrumbes de edificios, incendios y daños en carreteras».

En el centro comercial AEON, situado en Kashima, a las afueras de la ciudad de Kumamoto, el terremoto provocó una explosión en uno de los pisos. Esto causó el colapso de techos y paredes, dejando expuesta la estructura metálica del edificio. Como consecuencia de la explosión, se evacuó a 3.000 personas, cuatro de las cuales murieron y tres siguen desaparecidas. «La explosión ocurrió después de la evacuación de clientes y personal», precisó un representante de la compañía Aeon, que gestiona el complejo. Añadió que «ocho personas fueron rescatadas en el lugar, entre ellas cinco heridas». Los medios japoneses mostraron imágenes del centro comercial, donde parte del techo se había derrumbado y los escombros metálicos y otros desechos estaban esparcidos, mientras los equipos de rescate llevaban a cabo labores de búsqueda y rescate.

Consecuencias y advertencias

La cadena pública NHK informó que al menos 50 personas fueron trasladadas a hospitales con heridas y que 12 edificios se derrumbaron. Shinji Kiyomoto, responsable de la planificación de medidas contra terremotos y tsunamis, declaró en una conferencia de prensa que el terremoto, con un epicentro poco profundo, provocó una mayor actividad sísmica en la región, y pidió a los residentes que fueran especialmente cautelosos durante los próximos dos o tres días debido al riesgo de otro fuerte terremoto.

Takaichi indicó que el gobierno central se prepara para enviar alimentos y otros bienes de primera necesidad a las áreas más afectadas. También expresó sus condolencias a las víctimas y solidaridad con sus familias, pidiendo a los afectados por el terremoto que se cuidaran en medio del clima caluroso. El servicio de trenes de alta velocidad permaneció suspendido. Aunque el aeropuerto de Aso Kumamoto reanudó sus operaciones el miércoles, algunas aerolíneas cancelaron vuelos como medida de precaución.

El terremoto ocurrió a las 16:30 hora local y alcanzó el nivel máximo en la escala de intensidad sísmica Shindo, un indicador utilizado en Japón para medir la fuerza de los temblores. El ejército japonés movilizó a 3.600 personas para las labores de rescate y envió 20 aviones para evaluar los daños. Tras numerosos temblores posteriores, las autoridades emitieron una advertencia de tsunami, que fue rápidamente cancelada. En las últimas horas, se difundieron videos en las redes sociales que mostraban puentes de automóviles parcialmente destruidos, edificios derrumbados y vagones de trenes de carga volcados. «Este fue el terremoto más fuerte que he sentido jamás. Las paredes y ventanas quedaron dañadas. La puerta principal, declarada patrimonio cultural nacional, se derrumbó», se quejó Kanzo Matsumoto, de 73 años, gerente de un hotel con aguas termales en Yatsushiro.

Situación del suministro eléctrico y contexto histórico

Miles de personas se quedaron sin electricidad. No se detectaron irregularidades en el funcionamiento de las centrales nucleares de la región, aseguró la Autoridad de Regulación Nuclear de Japón. Sin embargo, el miércoles, alrededor de 36.880 hogares y establecimientos seguían sin electricidad en la prefectura de Kumamoto, según datos de la compañía Kyushu Electric Power.

Kumamoto ya sufrió en 2016 dos terremotos devastadores: uno de magnitud 6,5, seguido dos días después por otro de magnitud 7,3. Estos causaron 273 muertos y más de 2.800 heridos. Japón es uno de los países más propensos a terremotos en el mundo, ya que se encuentra en la intersección de cuatro grandes placas tectónicas a lo largo del borde occidental del «Anillo de Fuego» del Pacífico. El país aún recuerda el gigante terremoto submarino de magnitud 9,0 que ocurrió en 2011, que provocó un tsunami devastador con cerca de 18.500 muertos o desaparecidos y el desastre en la central nuclear de Fukushima.

Fuente: La Nación