Los diputados británicos rechazaron el 11 de septiembre un proyecto de ley para legalizar el suicidio asistido en el Reino Unido. La votación se saldó con un margen estrecho: 286 diputados votaron en contra y 270 a favor. Este procedimiento ya es legal en varios países, como Canadá y Suiza.
El proyecto de ley Terminally Ill Adults (End of Life) Bill contemplaba la posibilidad de que los residentes adultos de Inglaterra y Gales, a quienes los médicos les pronostiquen menos de seis meses de vida, pudieran poner fin a su vida de forma voluntaria, siempre que fueran capaces de expresar su decisión con claridad. Para ello, se requeriría el dictamen de dos médicos y de una comisión de expertos.
Reacción de partidarios y detractores
Tanto los partidarios como los detractores del proyecto de ley han llevado a cabo protestas durante mucho tiempo frente al Parlamento en Westminster. Tras la votación, Gordon MacDonald, de la campaña Care Not Killing, que se opone al suicidio asistido, calificó el resultado como «una votación decisiva». Afirmó que los diputados han visto, en los últimos 24 meses, cuán peligrosa resulta la ilusión de que la legislación propuesta sea segura y no ejerza presión sobre las personas vulnerables, obligándolas a terminar con su vida prematuramente.
Por su parte, la organización benéfica Dignity in Dying, que apoya la legalización del suicidio asistido, calificó el resultado como «un revés devastador para las personas que están muriendo» y declaró que este asunto no desaparecerá.
El líder Andy Burnham, quien asumió el cargo en julio, decidió no participar en la votación para no «influir en el debate». Tras asumir el cargo, retomó los esfuerzos de años para mejorar el sistema de atención social a las personas mayores y vulnerables, además de apoyar el desarrollo prioritario de los cuidados paliativos.
Intentos previos de legalización
En junio de 2025, la Cámara de los Comunes ya había aprobado un proyecto de ley similar. Sin embargo, su tramitación en la Cámara de los Lores fue bloqueada de facto por más de 1 200 enmiendas, lo que provocó que se acusara a la cámara alta de retrasar el proceso.
A principios de 2026, los legisladores de Escocia, donde las cuestiones de salud son competencia del parlamento autónomo, también rechazaron un proyecto de ley para legalizar el suicidio asistido. Mientras tanto, los legisladores de los territorios británicos autónomos de Jersey y la Isla de Man ya han aprobado proyectos de ley similares, pero aún están a la espera de la sanción real.
Fuente: The Straits Times



