Las autoridades de Tailandia emitieron el lunes 7 de septiembre una orden de deportación contra un gerente francés de un parque de animales, quien negaba la entrada a ciudadanos de Israel. La decisión se tomó tres días después de un procedimiento similar contra un ciudadano israelí que había amenazado al gerente.
Kevin Dimino, copropietario del Samui Exotic Park en la isla de Koh Samui, está acusado por las autoridades de «amenazas», «acoso» y «violencia física». Según la orden, firmada por el viceprimer ministro y ministro del Interior de Tailandia, Anutin Charnvirakul, al nativo de Villeurbanne también se le imputa «sembrar la discordia y avivar disputas raciales y religiosas».
Detalles del conflicto y consecuencias legales
Kevin Dimino, quien reside en Tailandia desde hace más de diez años, dispone de siete días para apelar la decisión. El conflicto comenzó hace varios meses, cuando colocó una bandera palestina en el parque, justificándolo como una respuesta al comportamiento irrespetuoso de visitantes israelíes. Tras la viralización de un video en agosto sobre un incidente con una familia israelí, Kevin Dimino denunció haber recibido cientos de amenazas de muerte, a las cuales, según afirmó, respondió en redes sociales con provocaciones y comentarios abiertamente antisemitas.
El ciudadano francés sostiene que su esposa tailandesa tiene contactos influyentes y también informó del incendio provocado en la casa de su madre cerca de Lyon. Una fuente policial confirmó que el 19 de agosto se abrió una investigación en Francia por el incendio de un garaje y un vehículo.
Mientras tanto, las autoridades de Tailandia emitieron el viernes una orden de deportación contra el ciudadano israelí Yaakov Ohayon por amenazar al gerente y a su esposa. Anteriormente, un tribunal de Koh Samui lo condenó a 15 días de prisión condicional y a una multa de 5 000 bahts (130 euros). A finales de agosto, Tailandia implementó nuevas normas de deportación con una política de «tolerancia cero» hacia los extranjeros que infrinjan las leyes locales. El domingo, Anutin Charnvirakul enfatizó: «Los turistas son bienvenidos, pero deben respetar nuestras leyes, al pueblo tailandés y nuestras costumbres y tradiciones».
Fuente: Le Parisien



