El estatus legal de cerca de 200 000 inmigrantes de El Salvador permanece en la incertidumbre ante la proximidad del vencimiento del TPS (Estatus de Protección Temporal). La administración del presidente Donald Trump debe decidir si pone fin al programa, tal como ocurrió con iniciativas similares para cientos de miles de ciudadanos de Venezuela, Haití y otros países.
Aunque el estatus actual vence este miércoles, la legislación no especifica una hora exacta para su finalización. Si el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. no toma medidas, la protección se prorrogará automáticamente por seis meses. Una situación similar ocurrió en mayo, cuando el estatus de unos 11 000 libaneses se extendió automáticamente por 180 días, permitiéndoles permanecer y trabajar en EE. UU.
Historia y alcance del programa TPS
El programa TPS fue creado por el Congreso de EE. UU. en 1990 para evitar deportaciones a países afectados por desastres naturales o conflictos civiles. Los salvadoreños cuentan con esta protección desde 2001, tras dos terremotos devastadores. El programa permite que las personas que ya se encuentran en EE. UU. permanezcan en el país y obtengan permisos de trabajo por periodos de hasta 18 meses, siempre que el secretario de Seguridad Nacional determine que las condiciones en el país de origen son peligrosas para el retorno. Poco antes de finalizar su mandato, el presidente Joe Biden extendió el TPS para El Salvador hasta el 9 de septiembre de 2026.
Durante el segundo mandato de Donald Trump, el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. puso fin al TPS para más de 1 millón de personas de 14 países, entre ellos El Salvador, Venezuela, Haití, Honduras, Nicaragua, Afganistán y Siria. Actualmente, solo unos 103 000 ciudadanos de tres países mantienen la protección: los plazos de vencimiento del TPS son en octubre para Ucrania y Sudán, y en noviembre para Líbano. En junio, la Corte Suprema de EE. UU. dictaminó que el Departamento de Seguridad Nacional actuó dentro de sus facultades al cancelar el TPS para unos 350 000 haitianos y 6 000 sirios. Esta decisión podría afectar a casi 1,3 millones de personas de 17 países que cuentan con TPS.
Impacto en la comunidad salvadoreña y relaciones políticas
La gran mayoría de los salvadoreños con TPS tienen hijos nacidos en EE. UU. Muchos de ellos ya han perdido sus empleos y temen ser detenidos, separados de sus familiares estadounidenses y deportados a un país que apenas conocen.
Por otro lado, El Salvador, que llegó a ser uno de los países más peligrosos del mundo, se ha convertido en los últimos años en uno de los más seguros del continente tras las detenciones masivas ordenadas por el presidente Nayib Bukele en 2022. En abril de 2025, el Departamento de Estado de EE. UU. mejoró sus recomendaciones de viaje para El Salvador, citando una disminución en la delincuencia violenta y en la tasa de homicidios.
Nayib Bukele se ha convertido en un aliado de Donald Trump en la implementación de políticas de deportaciones masivas y fue uno de los primeros líderes extranjeros en aceptar recibir a los deportados desde EE. UU. para recluirlos en la megacárcel CECOT en El Salvador. Organizaciones de derechos humanos y activistas acusan al sistema penitenciario del país de realizar detenciones masivas y arbitrarias, torturas y desapariciones forzadas.
En abril de 2025, Donald Trump se reunió con Nayib Bukele en la Casa Blanca y lo invitó a participar en una coalición militar internacional para combatir el narcotráfico y el crimen organizado. En julio de 2026, Trump y Bukele se reunieron nuevamente en Washington. El presidente de El Salvador no ha declarado públicamente si solicitó a la administración Trump la extensión del TPS. En 2019, durante el primer mandato presidencial de Trump, Bukele ya le había hecho una petición similar.
Según datos del Banco Central de Reserva de El Salvador, el año pasado los salvadoreños residentes en EE. UU. enviaron al país 9 900 millones de dólares. Esta cifra representó el 24% del PIB de El Salvador.
Fuente: Clarín



