Blue Origin ha completado las pruebas de su módulo de aterrizaje lunar MK1 «Endurance» en una cámara de vacío de la NASA, un paso crucial antes de su misión programada al Polo Sur de la Luna este año. Este vehículo de carga no tripulado es una misión de demostración comercial, diseñada para avanzar en las capacidades de los sistemas de aterrizaje tripulados como parte del programa Artemis.
Las pruebas se llevaron a cabo en la Cámara A del Centro Espacial Johnson de la NASA, una de las instalaciones de pruebas termovacío más grandes del mundo. El objetivo fue simular el vacío del espacio y las condiciones de temperatura extremas que el módulo enfrentará durante el vuelo, lo que permitió a los ingenieros evaluar el rendimiento de los sistemas y verificar su integridad estructural y térmica antes del lanzamiento. El trabajo de Blue Origin se realizó bajo un Acuerdo de Ley Espacial (Space Act Agreement).
Objetivos científicos y cargas útiles
Durante su misión, el MK1 entregará dos cargas útiles científico-tecnológicas de la NASA a la región del Polo Sur de la Luna, como parte de la iniciativa CLPS (Commercial Lunar Payload Services). Este programa implica una asociación de la NASA con empresas estadounidenses para llevar investigaciones científicas y demostraciones tecnológicas a la Luna, contribuyendo a la comprensión del entorno lunar y apoyando futuras misiones tripuladas del programa Artemis.
Una de las cargas útiles es el sistema de Stereo Cameras for Lunar Plume-Surface Studies (cámaras estéreo para el estudio de la interacción del penacho del motor con la superficie lunar), un conjunto de cámaras de alta resolución para recopilar imágenes de la interacción del penacho del motor del módulo de aterrizaje con la superficie durante el descenso y el aterrizaje. La segunda carga útil es el Laser Retroreflective Array (matriz retrorreflectora láser), que ayuda a las naves espaciales orbitales a determinar su ubicación con mayor precisión mediante la luz láser reflejada.
Desarrollo de tecnologías para misiones tripuladas
La experiencia acumulada en el diseño, la integración y las pruebas del MK1 será utilizada por la NASA y Blue Origin para apoyar futuras misiones Artemis, que devolverán a los astronautas estadounidenses a la Luna. El desarrollo del MK1 contribuye al avance tecnológico y a la reducción de riesgos para futuros sistemas tripulados, incluido el Blue Moon Mark 2 (MK2).
El MK2 es un sistema de aterrizaje tripulado más grande, diseñado para transportar de forma segura a los astronautas desde la órbita lunar a la superficie y de regreso, lo que permitirá una exploración humana prolongada en la región del Polo Sur de la Luna. Las pruebas del MK1 en el Centro Espacial Johnson de la NASA fueron posibles gracias al enfoque de «puerta abierta» de la agencia, un proceso coordinado que proporciona a los socios comerciales acceso a las instalaciones y la experiencia técnica de la NASA, manteniendo al mismo tiempo la seguridad y la alineación con los objetivos de la agencia.
La entrega de las cargas útiles a la Luna mediante el MK1 está prevista para este año.
Fuente: Phys.org



