En Afganistán se está implantando una prohibición sobre el uso de smartphones para todos los funcionarios públicos y militares, que entró en vigor el miércoles. La orden, emitida por el Tribunal Supremo de Afganistán, exige que dejen de llevar sus smartphones al trabajo.
Esta prohibición es la última restricción a las libertades individuales impuesta por el gobierno del Talibán. Aunque el Tribunal Supremo no proporcionó una justificación para la orden, ocho funcionarios públicos, policías y trabajadores de la educación de cinco provincias confirmaron su autenticidad y el inicio de su aplicación en sus instituciones.
Cambios en la comunicación y consecuencias
Según Jalid Ahmad Fazli, un funcionario de comunicaciones en la provincia de Dai Kundi, «Recibimos la orden y ahora la estamos ejecutando». Otro funcionario provincial y un portavoz del Tribunal Supremo también confirmaron la aplicación de la orden bajo condición de anonimato, ya que no estaban autorizados a comentar públicamente.
En respuesta a la prohibición, algunas instituciones públicas que anteriormente dependían en gran medida de WhatsApp para la comunicación, ahora están cambiando a llamadas móviles convencionales. Según una copia de la orden que circula en línea, aquellos que sean sorprendidos utilizando smartphones enfrentarán un castigo y sus dispositivos serán destruidos.
Estas restricciones ocurren en el contexto del aislamiento económico de Afganistán, los devastadores recortes de la ayuda internacional y el conflicto con el vecino Pakistán.
Fuente: NYT

