Los manifestantes detuvieron automóviles en las carreteras, y los conductores tocaban el claxon en señal de apoyo. La gente aplaudía al Ejército y a la Policía y exigía la expulsión de los migrantes que aún permanecen en la ciudad. También intentaron entrar en el hotel Ulises en el centro de la ciudad, donde, según ellos, se encontraba el delegado del gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano. Los manifestantes coreaban: «Delegado, tú no eres caballa», utilizando el término local para los residentes de Ceuta.
Sin embargo, en el hotel se encontraba el primer vicepresidente y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, quien se reunía con empresarios. Para evitar que adultos, niños y ancianos entraran en el hotel, fue necesario reforzar la presencia policial.
Inicialmente, unas pocas cientos de personas salieron a protestar, pero luego el número de participantes creció hasta aproximadamente dos mil. Los residentes organizaron la acción por su cuenta. Coreaban: «Ceuta no es un CETI», al enterarse de que el gobierno central podría utilizar centros deportivos y el Hospital Militar para alojar a los migrantes.
Exigencias de los manifestantes e incidentes
Los residentes declararon que no querían perder el acceso a lugares de esparcimiento, ya que, según ellos, la ciudad ya ha perdido mucho. Tampoco querían que los niños, cuya vida cotidiana ya se ha limitado a unos pocos espacios, perdieran el acceso a lugares donde puedan estar seguros, incluyendo los centros deportivos. Por esto, los manifestantes criticaban la decisión del gobierno y gritaban insultos dirigidos al primer ministro, Pedro Sánchez.
La ruta de la manifestación transcurría principalmente por las calles centrales, observada por los migrantes. Una ola de banderas españolas y de Ceuta los desplazaba de las calles, mientras ellos observaban la protesta, algunos con risas, otros con expresiones serias. Los residentes, al pasar, gritaban: «¡Fuera, fuera!».
En un momento dado, varios residentes locales corrieron tras dos migrantes que, a pesar de las recomendaciones policiales de mantenerse alejados de la multitud, se acercaron demasiado a la manifestación. Durante la persecución, dos marroquíes volcaron sillas en la terraza de un establecimiento cercano, y uno de ellos chocó con una camarera que se encontraba en la calle.
Debido a la caída y a la tensión de la situación, la mujer permaneció varios minutos en el suelo mientras policías y residentes la rodeaban y la abanicaban. También le ajustaron el hiyab que cubría su cabello. «No es solo la alarma por el choque, es todo lo que hemos acumulado», dijo un joven hombre observando la escena. «Qué pena, hermano, qué pena».
Crítica al gobierno y llamado a la unidad
Al lugar también llegó Melchor León, diputado del PSOE (Partido Socialista Obrero Español) en Ceuta, quien desde el principio se mostró crítico con la reacción de su partido ante la crisis en la ciudad. «El gobierno ha actuado mal y tarde. No entendemos por qué el partido local intenta maquillar los datos. De mi partido no he sentido ningún apoyo, el PSOE local engañaba a los ciudadanos y intentaba crear tensión. Ahora quieren convertir Ceuta en un CETI, y le decimos al ejecutivo: no», declaró a este medio.
Dijo esto después de que una mujer, «también socialista», se acercara a abrazarlo y agradecerle por expresar su posición. «No se trata de ser socialista, se trata de ser residente de esta ciudad», respondió él.
Los residentes continuaron marchando por las calles, agradeciendo a las fuerzas de seguridad del Estado y llamando a quienes observaban la protesta a unirse a ellos. Aquellos que no podían participar debido al trabajo, aplaudían a los manifestantes cuando pasaban. Ese día, los residentes de Ceuta se unieron en las calles de la ciudad.
Fuente: ABC.es



