La poderosa Iglesia de Alemania insiste en reformas significativas, lo que genera dificultades para el papa León XIV. Su predecesor, el pontífice argentino Francisco, también se enfrentó a serios desafíos por las demandas del Camino Sinodal alemán sobre cambios profundos, que el Vaticano en su mayoría rechazó o está revisando. Entre las principales exigencias están la ampliación del papel de las mujeres en la Iglesia, la supresión del celibato sacerdotal, cambios en la moral sexual, la revisión de las facultades de los obispos y la posibilidad de que los laicos prediquen durante la misa.
Los problemas se han acumulado durante años. El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el obispo Heiner Wilmer, declaró en una entrevista que «los temas no se han pospuesto, siguen sobre la mesa». Estas cuestiones han convertido a Alemania en una especie de laboratorio problemático para los papas Francisco y León XIV. Además de debatir la moral sexual y el celibato, se discuten la estructura de poder y la demanda de mayor participación de los laicos en la gestión de la Iglesia alemana.
Cambios en la estructura de gobierno
En marzo, el Vaticano recibió el Estatuto de la Conferencia Sinodal Permanente, un órgano llamado a continuar el trabajo iniciado por el Camino Sinodal. Se prevé que esté compuesto por 27 representantes del Comité Central de los Católicos Alemanes y 27 laicos. La primera sesión está prevista para noviembre. El documento está actualmente bajo revisión del Papa. «Estoy convencido de que avanzaremos», afirmó el obispo Wilmer.
Se trata de un cambio estructural sin precedentes en la Iglesia, que implica una participación excepcionalmente amplia de los laicos en su gobierno. Para el Vaticano, esto plantea una situación compleja, ya que temas como la sexualidad y el celibato también forman parte de las discusiones en el marco de la preparación del Sínodo Mundial.
Presión por la predicación de los laicos
Los alemanes siguen ejerciendo presión sobre Roma. El 30 de marzo, el obispo Wilmer se dirigió al prefecto del Dicasterio para el Culto Divino, el cardenal Arthur Roche, para solicitar un indulto que permitiera a hombres y mujeres laicos predicar durante la misa en lugar de un sacerdote o diácono en Alemania. En junio, el Vaticano respondió negativamente. El cardenal Roche, en su respuesta, aludió a la relación entre el sacramento, la liturgia y la proclamación de la palabra.
Por ahora, la parte alemana no muestra disposición a retroceder. El obispo de Maguncia, Peter Kohlgraf, anunció que no sancionará a los laicos que prediquen. Por su parte, Wilmer defendió la práctica establecida en su diócesis, declarando: «Muchas mujeres y hombres bautizados han hablado sobre este tema. Siento un gran respeto pastoral por esta tradición que ya se ha consolidado».
El obispo Wilmer considera que en los próximos años el factor religioso volverá a tener más peso en Alemania que en décadas anteriores. Subraya que, para responder a esta demanda, la Iglesia busca modificar sus estructuras, su lenguaje y sus formas de participación. La cuestión central es cómo adaptar el catolicismo al «espíritu de los tiempos», al tiempo que se transforman las estructuras eclesiásticas y los enfoques doctrinales. Las decisiones del pontífice sobre las aspiraciones reformistas alemanas tendrán impacto en el resto de la Iglesia universal.
Según Clarín



