El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha declarado que la entrada masiva de migrantes en Ceuta puede calificarse como un «ataque híbrido», aunque evitó señalar directamente a Marruecos como responsable de estos hechos. Según informa el diario español 20minutos, en una entrevista concedida al programa Mañaneros de TVE, Sánchez afirmó que su Ejecutivo no acepta «ningún tipo de chantaje» y que no oculta información sobre Rabat.
Hasta ahora, Sánchez se había referido a la vulneración de la integridad territorial de España, pero no había utilizado el término «ataque». Esta nueva valoración se produce en un contexto de creciente presión sobre el Gobierno para que aclare el papel de Marruecos en la llegada masiva de migrantes. Previamente, la Audiencia Nacional de España inició una investigación al detectar indicios de acciones organizadas desde Marruecos que podrían haber causado un grave perjuicio a la integridad territorial española.
Medidas de seguridad y reacción del Gobierno
Pedro Sánchez no calificó a Marruecos como organizador del «ataque híbrido», pero admitió que el Estado debe estar mejor preparado ante situaciones similares. Según el presidente, el Gobierno no pudo prever la magnitud de la llegada masiva de migrantes con la información de la que disponía en aquel momento. Señaló que los sistemas de inteligencia son uno de los ámbitos que requieren mejoras para ser más «sofisticados» y eficaces.
Sánchez también anunció que el Gobierno invertirá 180 millones de euros en reforzar el control y el perímetro fronterizo en Ceuta y Melilla. Asimismo, indicó que es necesario ampliar las infraestructuras de acogida para gestionar posibles llegadas masivas en el futuro.
Al responder a las críticas por su ausencia pública durante gran parte de agosto, Sánchez aseguró que trabajó «desde el primer minuto». Además, acusó a organizaciones de «ultraderecha» de vigilarle y fotografiarle constantemente, al tiempo que reivindicó su «derecho al descanso».
Sánchez criticó la propuesta del líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, de aplicar el artículo 8 de la Constitución española para «proteger» la frontera ante una posible invasión. El presidente calificó esta respuesta como una reacción «militar» ante la crisis migratoria y un «auténtico disparate».
En opinión de Sánchez, tales medidas no solo agravarían la situación en Ceuta, sino que provocarían una crisis en las relaciones bilaterales con Marruecos y dañarían la imagen internacional de España. Reiteró que el Gobierno «no acepta ningún tipo de chantaje» al ser preguntado sobre posibles presiones desde Rabat.
¿Podía España haber previsto la crisis?
Al justificar la postura del Gobierno sobre la imposibilidad de prever la magnitud de los hechos a finales de julio, Sánchez explicó que se publican 40 informes de situación los miércoles. Según el presidente, estos documentos contenían advertencias sobre un «pequeño repunte» de llegadas a nado en días previos, pero se hablaba de «cientos» de personas, no de 70 000.
«La llegada masiva de ese número de migrantes no estaba prevista», afirmó Sánchez.
Reunión con el Rey y futura visita a Ceuta
Sánchez también intentó rebajar la tensión política en torno a la ministra de Defensa, Margarita Robles, tras su reunión con el rey Felipe VI y la cúpula militar para analizar la situación en Ceuta. El presidente calificó este encuentro de «normal» y aseguró que este tipo de reuniones son habituales. Reconoció que, por el momento político, la cita pudo generar diversas interpretaciones, pero insistió en que se trata de una práctica habitual.
Sobre la futura visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla, Sánchez declaró que el Gobierno y la Casa Real la anunciarán «de forma conjunta» y que el viaje tendrá lugar próximamente. Según el presidente, los ciudadanos de Ceuta necesitan ahora el «apoyo y el cariño» de todas las instituciones del Estado. Sánchez subrayó que la visita del Rey está «más que justificada» y es «más necesaria que nunca», especialmente para Ceuta.
Fuente: 20minutos



