Los socios de Sánchez consideran «inaceptable» que exculpe a Marruecos en la crisis de Ceuta y le reprochan que la situación de emergencia ya lleva un mes. El grupo inversor de este jueves criticó duramente la gestión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de la crisis migratoria en Ceuta, mostrando una mezcla de decepción y desconfianza. Los habituales aliados del Gobierno no creen que Marruecos no esté detrás de la afluencia masiva de migrantes del 30 de julio, como Sánchez había afirmado anteriormente.
Acusan a Marruecos de utilizar a los migrantes «como carne de cañón» para desestabilizar España. Los grupos también reprocharon a Sánchez que aún no haya comparecido en la Cámara Baja (primera sesión plenaria tras el verano) y que la situación en la ciudad autónoma no se haya estabilizado, donde miles de personas siguen en las calles. En general, el tono de todos los grupos fue duro, incluido el socio de coalición Sumar, que considera que Sánchez actuó «tarde» en esta crisis, que estalló cuando más de 70.000 personas cruzaron el rompeolas de Tarajal a pie, a nado o con la ayuda de flotadores.
Exigencias de explicaciones y ruptura de relaciones
Sumar exige que Sánchez llame al embajador de Marruecos y «pida explicaciones», mientras que Podemos aboga directamente por «la ruptura de las relaciones diplomáticas y comerciales» con el país vecino. El discurso de Sánchez, al parecer, no ha reducido la tensión política, que ha crecido en los últimos días y este jueves se ha consolidado en el Congreso. Tras una intervención en la que faltó autocrítica, más detalles sobre lo ocurrido, medidas efectivas y responsabilidades, el presidente del Gobierno aseguró que no hay pruebas «contundentes» que demuestren que Rabat sea el organizador de esta «avalancha», pero los aliados, incluido Sumar, no comparten esa opinión.
El portavoz del grupo confederal Enrique Santiago declaró que «España sufrió un ataque por parte de Marruecos« y negó que la crisis tenga su origen en las mafias fronterizas. El culpable, insistió, es Marruecos, que, amparado por Estados Unidos e Israel, «organizó» la entrada masiva de decenas de miles de personas con el objetivo de desestabilizar el país con «claros fines políticos y geoestratégicos». Exigió volver a convocar a la embajadora marroquí en España, Karima Benyaich —hoy Sánchez informaba de que se había reunido con ella el 21 de agosto— y pedirle «explicaciones» sobre los hechos de finales de julio.
Críticas a la estrategia y propuestas sobre los migrantes
Santiago, portavoz de Sumar, también reprochó a Sánchez que haya reaccionado «tarde» y no haya convocado el primer Consejo de Seguridad Nacional hasta un mes después de la entrada masiva. Según Santiago, la estrategia inicial del Gobierno fue «esperar» a que quienes cruzaron la frontera regresaran voluntariamente al cabo de unos días, y esta inacción ha llevado a que, tras cuatro semanas, miles de migrantes sigan en la ciudad autónoma, muchos de ellos en las calles y en campamentos improvisados.
Sumar pide el traslado urgente de estos migrantes a la península para poder estudiar cada caso y continuar «con todas las garantías» los trámites de protección internacional o de expulsión, si fuera necesario. El diputado Santiago rechazó que la solución sea la devolución «inmediata» de todos estos migrantes, como exigen PP y Vox, y pidió al Gobierno central que deje de «defender soluciones imposibles» en este sentido, también en lo que respecta a los menores migrantes. Recordó que «las leyes de protección de la infancia, aprobadas por el Gobierno de Rajoy, prohíben las devoluciones en caliente y obligan a las comunidades autónomas a hacerse cargo de su tutela y atención».
Otra portavoz del grupo, Aina Vidal —también coportavoz de Comuns— lamentó que Sánchez no haya anunciado medidas para proteger los derechos de «miles de niños» que «esperan en Ceuta y que ahora no son trasladados a la península por el bloqueo de las comunidades autónomas gobernadas por el PP, que son mayoría». También afirmó que Marruecos debe dar explicaciones y aseguró que esta crisis demuestra que la política internacional con Rabat «ha fracasado». Aunque Vidal se negó a cargar toda la culpa al país marroquí, según ella, la situación actual también es resultado de una frontera en la que «se ha pagado por externalizar todo lo que no gustaba» y que ahora se usa como ataque, en su opinión, en respuesta al apoyo que España ha mostrado a Palestina desde el inicio de la ofensiva israelí.
Según 20minutos



