En una reunión de las Naciones Unidas esta semana se escucharon llamados a poner fin al edadismo y a garantizar una mejor protección contra los abusos ocultos, mientras comenzaban las negociaciones sobre el primer tratado internacional sobre los derechos de las personas mayores. Las negociaciones de una semana en Ginebra, que finalizaron el 17 de julio, fueron iniciadas y lideradas por Argentina. Su objetivo es combatir la exclusión, la discriminación y el abandono en un contexto de aumento de la esperanza de vida.
La ONU pronostica que el número de personas mayores de 65 años se duplicará en los próximos 50 años y representará una quinta parte de la población mundial. «Nuestro objetivo no es solo satisfacer las necesidades actuales, sino también preparar un sistema que pueda satisfacer las necesidades del futuro», declaró Carlos Mario Foradori, embajador de Argentina ante la ONU en Ginebra. Agregó que se busca crear un instrumento internacional que fortalezca la dignidad, la protección y los derechos de millones de personas mayores en todo el mundo.
Los principales defensores del tratado propuesto son Brasil, Eslovenia, Filipinas y Gambia. Entre los países que expresaron su apoyo durante las negociaciones se encontraban Chile y Sudáfrica. Los negociadores se reunirán nuevamente en Ginebra en octubre, aunque se desconoce cuánto durará el proceso, ya que la aprobación de tales tratados puede llevar años.
Abusos ocultos y lagunas en la protección
Aunque ya existen tratados internacionales de derechos humanos que prohíben la discriminación por raza o sexo, actualmente no hay un tratado internacional específico que proteja a las personas de la discriminación por edad. «Existen muchas situaciones en las que las personas no están completamente protegidas por la legislación vigente», señaló Heidrun Mollenkopf, presidenta de AGE Platform Europe, una red de organizaciones de personas mayores. Informó a Reuters que los abusos en los hogares de ancianos por parte de los cuidadores, incluido el uso de medicamentos sedantes para controlar el comportamiento de las personas con demencia, siguen estando «completamente ocultos». Según ella, incluso ha habido casos de asesinatos.
El experto independiente designado por la ONU sobre los derechos humanos de las personas mayores recomendó en un informe de 2021 reformas, afirmando que el edadismo (discriminación por edad) es un fenómeno generalizado en todo el mundo y que los estereotipos profundamente arraigados sobre la edad influyen en las leyes y políticas gubernamentales. Los grupos de derechos humanos citan ejemplos como la edad de jubilación obligatoria, las limitaciones de edad para participar en un jurado y la reducción de los programas de detección del cáncer para las personas mayores. «Existen limitaciones de edad que siguen siendo absolutamente indiscutibles», declaró Bridget Sleap, investigadora senior de Human Rights Watch. «La idea de que las personas deben simplemente dejar de trabajar debido a su cumpleaños es arbitraria».
Aumento de la presión y futuros desafíos
Las reuniones informales de la ONU sobre la lucha contra la discriminación de las personas mayores se llevan a cabo desde 2011, pero los activistas afirman que la alta proporción de muertes por COVID-19 entre las personas mayores ha intensificado el impulso para las negociaciones oficiales. Una serie de olas de calor en Europa, que resultaron en muertes desproporcionadas entre las personas mayores y llevaron a algunos gobiernos a implementar medidas adicionales de apoyo, también han aumentado la presión, señalan los activistas.
Margaret Gillis (67 años), fundadora y presidenta de International Longevity Centre Canada, espera «una lucha». Señaló que los estados autoritarios podrían intentar debilitar el tratado, y otros países podrían resistirse si temen costes adicionales en salud. Heidrun Mollenkopf, que tiene 85 años, confesó que espera ver la aprobación del tratado en su vida, aunque teme que esto no ocurra.
Fuente: The Straits Times



