Xi Jinping pide combatir las «injerencias» en Oriente Medio durante su visita a Egipto

Durante su visita a Egipto, Xi Jinping instó a resistir las «injerencias externas» en Oriente Medio. Se trata de su primer viaje al país en diez años, en un contexto de nuevo agravamiento del conflicto en la región. Este fue el centro de las discusiones en el palacio Al-Ittihadiya de El Cairo, donde Xi Jinping y su homólogo egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, abogaron por «soluciones diplomáticas» para poner fin de manera duradera a los combates.

«Debemos defender el principio de que los pueblos de Oriente Medio son los dueños de sus propios asuntos, debemos oponernos a las injerencias externas…», declaró Xi Jinping, según recoge la agencia oficial china Xinhua. También expresó su disposición a colaborar con los países de la región para garantizar la seguridad de la navegación marítima, que se ha visto afectada por los ataques regulares contra buques en el estratégico estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial.

Acuerdos financieros y estratégicos

Egipto recibió con honores a Xi Jinping, con la esperanza de obtener beneficios financieros. Ambos países firmaron un acuerdo para lanzar la tercera fase de la zona industrial egipcio-china, donde ya operan 200 empresas y el volumen total de inversiones asciende a unos 4.000 millones de dólares, según datos oficiales. Aunque no se revelaron los detalles financieros del pacto, este permitirá a Pekín reforzar su presencia en la zona del canal de Suez, en un momento en que la guerra entre Estados Unidos e Irán amenaza el comercio marítimo mundial. Además, se firmaron varias acuerdos adicionales, cuyo contenido no fue especificado por las autoridades egipcias.

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La visita del presidente chino tiene lugar en un momento en que Washington aumenta la presión sobre los socios comerciales de Irán. Pekín, gran aliado de Teherán, se ha convertido en uno de los principales objetivos de esta presión y busca el apoyo de El Cairo, cuyos bancos también han sido blanco de las sanciones. La semana pasada, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció sanciones contra la filial de Bank Misr en Emiratos Árabes Unidos, el segundo banco más grande de Egipto, acusándolo de participar en transacciones financieras con Teherán.

Política de autonomía estratégica

En el marco de la campaña contra Irán, iniciada junto a Israel a finales de febrero, Washington prometió el mes pasado asfixiar la economía iraní, amenazando con ampliar las sanciones, que podrían afectar también a bancos chinos. China, gran comprador de petróleo iraní, ha prometido por su parte defender sus intereses. A las puertas de la anunciada reunión entre Xi Jinping y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prevista para más adelante en septiembre, Pekín también busca fortalecer sus lazos con países de la región cercanos a Washington.

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Egipto es uno de los mayores receptores de ayuda militar estadounidense y un mediador histórico clave en Oriente Medio. Según analistas, El Cairo tiene la intención de utilizar esta visita para subrayar su autonomía estratégica, demostrando que puede aprovechar sus estrechas relaciones tanto con Washington como con Pekín. Abdel Fattah al-Sisi, en un texto publicado el martes en los medios egipcios, elogió su «política exterior independiente». También afirmó que ambos países, miembros de los BRICS, son «socios» en el «fortalecimiento del papel del Sur Global» en un mundo cada vez más polarizado.

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Xi Jinping tiene previsto visitar el Gran Museo Egipcio cerca de las pirámides de Guiza más tarde este miércoles. En la megaciudad, con más de 26 millones de habitantes, las principales avenidas están decoradas con banderas chinas y egipcias, así como con carteles con imágenes de los dos presidentes o lemas como «una generación de amistad egipcio-china que fluye como el Nilo». Las inversiones chinas ya desempeñan un papel clave en los grandes proyectos del presidente Al-Sisi: han financiado un distrito financiero y empresarial, salpicado de rascacielos, en la nueva capital administrativa, ubicada a 50 km al este de El Cairo.

Pekín es un importante exportador a Egipto, con un superávit comercial de 12.000 millones de dólares en los primeros siete meses de 2026, según la aduana china. Ambos países también están vinculados por la cooperación militar: Egipto, que bajo la administración de Al-Sisi se ha convertido en uno de los mayores importadores de armas del mundo, realizó en agosto maniobras aéreas conjuntas a gran escala con el ejército chino, en las que participó el caza J-16.

Fuente: Le Figaro